Era del Remo
Lunes, 15 Septiembre 
El empleo de los remos condicionó la vida a bordo hasta el siglo XVII; uno de los
peores castigos que podía recibir una persona era ser condenado a servir en una galera,
«para que la vida le sea un suplicio y la muerte un alivio», como sentenció un juez
romano en el siglo XVI.
No todos los marineros que estaban en los remos eran condenados. También había hombres libres que se embarcaban por necesidad; eran llamados «“de buena gana». Su única diferencia con los condenados consistía en que podían llevar bigote y cabello, que los
condenados no tenían, pues eran rasurados y pelados al rape. Además, durante el día,
los hombres libres que no estaban remando podían pasear y hablar libremente, pero al
caer la noche eran encadenados igual que los condenados.
